Redefiniendo a los niños con trastornos alimentarios | Parte 1: Prevención

Redefiniendo los trastornos alimentarios en los niños | Parte 1: Prevención

Como padres, les mostramos su mundo hasta que se formaron sus propias opiniones. Ahora, es posible que debamos reconstruir lo que ven en él … y a sí mismos.

Les damos leche y luego alimento sólido. Entonces creemos que usarán todo lo que les enseñamos para mantenerse a sí mismos a medida que crezcan. Sin embargo, cuando su familia o entorno tiene antecedentes de trastornos de los hábitos alimentarios, ¿qué hará como padre?

¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos antes de que los trastornos alimentarios (DE) se conviertan en todo lo que saben?

En la Parte 1 de esta guía, le mostraremos cómo hacer que su hogar esté lleno de transparencia, preparación y apoyo para el mundo real.

En la Parte 2 de esta guía, nos enfocamos en identificar los trastornos alimentarios y lograr que su hijo reciba un tratamiento continuo y exitoso.

Introducción a los trastornos alimentarios

Hay muchos malentendidos sobre los trastornos alimentarios y cómo se desarrollan eventualmente. La gente suele acusar a los medios de comunicación de proponer ideales inalcanzables del cuerpo, o acusan a toda la sociedad estadounidense de prestar una atención excesiva a la perfección física.

Pero en los últimos años, los científicos han descubierto que el sistema nervioso y el cerebro son las causas fundamentales de los dos trastornos alimentarios más comunes, la anorexia y la bulimia.

Esto significa que estas condiciones realmente comienzan en el cerebro. Aunque la cultura y el medio ambiente pueden desempeñar un papel en su desarrollo, los trastornos alimentarios no solo están relacionados con la inadaptación alimentaria.

Tipos de trastornos alimentarios

La anorexia se caracteriza por una restricción alimentaria extrema. La bulimia puede manifestarse como comer en exceso, ayunar y hacer ejercicio en exceso.

Ambas condiciones se caracterizan por un fuerte miedo al aumento de peso. Si los familiares también tienen trastornos alimentarios, ambos tienen una mayor posibilidad de desarrollo.

Otros trastornos de la alimentación que pueden ocurrir en la infancia incluyen el trastorno por atracón, que se caracteriza por comer en exceso y evitar el trastorno por restricción de la ingesta de alimentos (ARFID), que es un diagnóstico bastante nuevo.

ARFID puede identificar a las personas con ansiedad y trastornos alimentarios que se limitan a alimentos y métodos de preparación extremadamente selectivos. Es posible que solo tengan una lista corta de alimentos específicos que pueden o comerán.

La pica es otro trastorno alimentario. Se caracteriza por un antojo y una alimentación constantes por artículos no alimentarios como pintura, tiza y guijarros.

Cuando los bebés y los niños pequeños se llevan todo a la boca, Pica ha superado los primeros 5 años de vida. Este tipo de masticación e ingestión completa de elementos no comestibles ingresa al final de la niñez y la adolescencia. Puede incluir comer esmalte de uñas, cabello, suciedad y otros artículos. Comer estos no alimentos puede convertirse en una especie de trastorno obsesivo compulsivo.

Tanto las niñas como los niños experimentan trastornos alimentarios. Para algunas personas, como en los deportes, los trastornos alimentarios pueden causar ansiedad debido al deseo de aumentar de peso. Su hijo puede expresar una fuerte y urgente sensación de “hinchazón”.

Todos estos trastornos alimentarios tienen distintos desencadenantes y matices. Lo que los científicos saben sobre la anorexia y la bulimia es que las personas con estas enfermedades parecen tener un sistema de recompensa alterado en sus cerebros. Para ellos, los niveles de dopamina en los alimentos y en la dieta son diferentes.

¿Pueden los padres provocar trastornos alimentarios en los niños?

Seamos muy claros en este punto: si su hijo tiene un trastorno alimentario, nadie puede culparlo.

La química cerebral juega un papel importante en el desarrollo de estas enfermedades (en el caso de ARFID, también puede haber sensibilidad sensorial y eventos de asfixia previos).

En otras palabras, los estudios han encontrado que si los parientes o las personas cercanas a los miembros de la familia tienen trastornos alimentarios, es más probable que los padezcan.

La herencia, o los rasgos hereditarios, puede ser el caso, pero no siempre.

También es importante recordar que, si bien las diferencias biológicas pueden afectar el desarrollo de los trastornos alimentarios, las investigaciones muestran que el medio ambiente también puede influir.

Si los padres muestran hábitos alimentarios desordenados, o si su lenguaje refleja una mentalidad de trastorno alimentario (como una atención constante al peso y los hábitos alimentarios), los niños y adolescentes pueden ser conscientes de ello y es más probable que reflejen estos comportamientos ellos mismos.

¿Cómo pueden los padres ayudar a prevenir los trastornos alimentarios?

El tratamiento de los trastornos alimentarios puede resultar difícil, por lo que es importante prevenirlos.

Sigue alentando. Hay pasos que puede seguir para ayudar a su hijo a construir una relación saludable con su cuerpo y la nutrición que le brindan.

Busque tratamiento por su cuenta

Ya sabes lo que dicen: “Los niños no harán lo que les decimos, harán lo que nosotros hacemos”.

Por lo tanto, si ha enfrentado un trastorno alimentario en el pasado, o si actualmente tiene un trastorno alimentario, una de las mejores cosas que puede hacer como padre es comenzar a ver a un terapeuta.

Busque un terapeuta que se especialice en comportamientos de trastornos alimentarios, que pueda ayudarlo a enfrentar estos desafíos.

La ayuda para los trastornos alimentarios de los padres puede impregnar a sus hijos. Si trabaja duro para lograr el objetivo de establecer una relación saludable con su cuerpo y los alimentos, ayudará a su hijo a desarrollar la misma salud.

Desarrollar la autoestima de los niños.

Un niño o adolescente con una gran autoestima tendrá confianza en sus elecciones y en la forma en que interactúa con el mundo.

Según la Academia Estadounidense de Pediatría, varios factores contribuyen al desarrollo de la autoestima de los niños. Incluyen:

  • Seguridad
  • Sentido de pertenencia
  • Habilidad personal y orgullo

Primero puede brindarles a sus hijos un espacio seguro y cálido para crecer y ayudarlos a desarrollar una fuerte autoestima, un hogar en el que sepan que son amados y aceptados, sin importar la forma o la forma.

A partir de ahí, el desarrollo de la autoestima es más que solo elogiarlos. Se trata de brindarles oportunidades para fracasar y tener éxito en función de sus fortalezas para que puedan tener confianza y orgullo en sus habilidades.

Que decirle al niño

Use un lenguaje positivo del cuerpo y la comida.

Cuando se habla de usted, de sus hijos o incluso de extraños en la calle, es importante que preste atención a su propio idioma.

Muchos padres con antecedentes de trastornos alimentarios continúan luchando con el diálogo interno negativo, especialmente cuando se trata de sus cuerpos.

Trate de cambiar este hábito y recuerde hablar sobre su cuerpo de la forma en que quiere que su hijo hable sobre su cuerpo: con una mentalidad positiva.

Concéntrese en la fuerza física y la salud en general, no en los números en la báscula o en el tamaño de los pantalones.

No etiquete los alimentos como “buenos” o “malos”

Queremos que nuestros hijos consideren la comida como una forma de nutrición, no como algo a lo que temer o evitar. Es por eso que nunca debe etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos”. La comida es solo comida.

Asimismo, la comida no debe usarse como recompensa o castigo (por ejemplo, “Si terminas tu tarea, te daré helado” o “A menos que termines tu comida, no puedes comer postre”).

Con el tiempo, estas prácticas traerán a los niños hábitos poco saludables que son difíciles de romper.

Disfruten de la hora de comer juntos

La Academia Estadounidense de Pediatría alienta a las familias a comer juntas. Estipula el método de la hora de la comida “los padres proporcionan, los niños deciden”.

Esto significa que los padres deben establecer horarios de comida y decidir qué servir durante estos horarios de comida. Durante la hora de la comida, los niños pueden decidir qué comer.

Por ejemplo, puede optar por ofrecer pollo, judías verdes, bayas y patatas para la cena. No negocie con su hijo cuántos bocados de cada alimento debe comer, pero déjelo tomar una decisión, sabiendo que no tendrá otra oportunidad de comer la siguiente comida o bocadillo.

Puede ayudarlos a tomar las decisiones adecuadas asegurándose de que al menos una de cada comida sea algo que sepa que les gusta y que comerán.

Al disfrutar de cada artículo usted mismo, establece un ejemplo que desea que sus hijos sigan.

Crea una atmósfera abierta

Quizás lo más importante que pueden hacer los padres es crear un hogar seguro y abierto para ellos a fin de evitar que sus hijos tengan un trastorno alimentario.

Desde una edad muy temprana, puede asegurarse de que su hijo sepa que no hay nada que no pueda hablarle. Puede dar el ejemplo al escucharlos siempre cuando se dirijan a usted y ser abierto y honesto cuando le hagan preguntas.

Al establecer una relación de confianza, si comienzan a tener dificultades, aumenta la probabilidad de que acudan a usted. Si los signos de un trastorno alimentario se hacen evidentes, esto le permitirá brindarles la ayuda que necesitan lo antes posible.

Recuerda que el blog psicologíaya.com es una pagina centrada en la recopilación de información sobre la psicología, diferentes trastornos o padecimientos. Es una pagina web 100% informativa, no remplaza en ningún sentido a un profesional. Si necesitas ayuda, por favor acude con el psicólogo o profesional mas cercano a ti. Tu salud mental o la de tu familia es importante, no lo dejes para después.

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