Familias disfuncionales y sus efectos psicológicos.

Familias disfuncionales y sus efectos psicológicos.

Cuando se implementaron los protocolos de confinamiento a principios de este año, se interrumpieron nuestras libertades, nuestra vida cotidiana y nuestras responsabilidades en el hogar. Al mismo tiempo, el aumento de la incertidumbre, el estrés financiero y las cargas de atención han reducido nuestra ventana de tolerancia. Para muchos, abrió viejas heridas y condujo a un conflicto continuo dentro del país. Los niños se ven obligados a experimentar intensas interacciones familiares día tras día, sin la comodidad de la distracción y la distancia.

Las interacciones y los patrones de comportamiento dentro de las familias varían ampliamente, y los patrones de estas interacciones forman el núcleo de nuestra dinámica familiar (Harkonen, 2017). Las familias tienen un conjunto único de dinámicas que afectan la forma de pensar y las relaciones de cada miembro con ellos mismos, con los demás y con el mundo que los rodea. Varios factores, incluida la naturaleza de la relación de los padres, las personalidades de los miembros de la familia, los eventos (divorcio, muerte, desempleo), la cultura y el origen étnico (incluidas las creencias sobre los roles de género) pueden influir en esta dinámica. La lista es interminable, y no sorprende que crecer en un entorno abierto y de apoyo sea la excepción, no la norma.

Es importante negar que la idea del padre/familia perfecto es un mito. Los padres son humanos, defectuosos y experimentan sus propias preocupaciones. La mayoría de los niños pueden manejar el estallido de ira ocasional, siempre y cuando haya amor y comprensión para manejarlo. En una familia “funcional”, los padres se esfuerzan por crear un entorno en el que todos se sientan seguros, escuchados, amados y respetados. Las familias a menudo se caracterizan por tener pocos conflictos, altos niveles de apoyo y comunicación abierta (Shaw, 2014). Esto ayuda a los niños a superar las dificultades físicas, emocionales y sociales a una edad temprana y tiene un impacto duradero en la transición a la edad adulta.

O bien, crecer en un hogar disfuncional puede dejar a los niños emocionalmente traumatizados y afectarlos durante toda su vida. Los entornos domésticos nocivos pueden incluir lo siguiente (Hall, 2017):

  • Agresión: Comportamiento representado por el desprecio, la dominación, la mentira y el control.
  • Afecto limitado: Falta de afirmación física o verbal de amor, empatía y tiempo juntos.
  • Negligencia: No prestar atención a la incomodidad con los demás y los miembros de la familia.
  • Adicción: Los padres tienen TOC relacionado con el trabajo, las drogas, el alcohol, el sexo y el juego.
  • Violencia: Amenazas y uso de abuso físico y sexual.

Para los niños, la familia constituye toda su realidad. Cuando jóvenes, sus padres eran dioses; sin ellos, no tendrían amor, ni protección, ni refugio, ni comida, viviendo en constante terror sabiendo que no podrían sobrevivir por sí mismos. Los niños se ven obligados a adaptarse y contribuir al comportamiento caótico, errático/impredecible y poco saludable de sus padres (Nelson, 2019).

Desafortunadamente, los niños no tienen la capacidad de comprender y articular sus experiencias, distinguir los comportamientos saludables y no saludables y darle sentido a todo. Pueden interpretar la situación para que se ajuste a las creencias normales que perpetúan aún más la disfunción (p. ej., “No, no me pegaron. Sólo me pegaron” o “Mi papá no era violento; era solo su manera”). Incluso pueden aceptar la responsabilidad de la violencia para adaptarse a su realidad. Cuanto más hacen esto, más probable es que se malinterpreten a sí mismos y desarrollen conceptos negativos de sí mismos (p. ej., “Me lo merezco. No soy un buen chico”).

Durante su juventud, los niños forman ciertas creencias y las llevan sin cuestionamientos a la edad adulta. Estas creencias están influenciadas por las acciones y palabras de los padres y, a menudo, se internalizan, como “los niños deben respetar a sus padres sin importar nada”, “es mi manera o no” o “los niños deben ser vistos, no escuchados”. Esto forma el suelo en el que crece el comportamiento tóxico, que puede transmitirse directamente o disfrazarse de consejo, expresado en términos de “debería”, “debería” y “debería”.

Las creencias verbales son tangibles pero se pueden combatir. Por ejemplo, un padre que cree que el divorcio está mal puede poner a su hija en un matrimonio sin amor, sin embargo, esto puede ser cuestionado. Las creencias evidentes son más complejas, existen por debajo de nuestro nivel de conciencia y determinan los supuestos básicos de la vida (Gowman, 2018). Pueden inspirarse en experiencias de la infancia, como la forma en que tu padre trató a tu madre o cómo te trató a ti, alentándote a creer en ideas como “las mujeres son inferiores a los hombres” o “los niños deben sacrificarse por sus padres”.

Al igual que con la fe, existen reglas tácitas, que mueven hilos invisibles y exigen obediencia ciega, tales como: “No vivas tu propia vida”, “No seas más exitoso que tu padre”, “No seas más feliz que tu padre”. tu madre”, o “No me dejes”. La lealtad a la familia nos lleva a acatar estas creencias y reglas. Puede haber una gran brecha entre las expectativas/requisitos de los padres y lo que el niño quiere para sí mismo. Desafortunadamente, nuestra presión inconsciente para obedecer casi siempre enmascara nuestras necesidades y deseos conscientes y conduce a comportamientos autodestructivos y frustrantes (Forward, 1989).

Las interacciones familiares disfuncionales y el tipo, la gravedad y la regularidad de la disfunción varían. Los niños pueden experimentar lo siguiente:

  • Obligado a tomar partido en el conflicto de los padres.
  • Experimentar un “cambio de realidad” (lo que se dice contradice lo que está sucediendo).
  • Ser criticado o ignorado por sus sentimientos y pensamientos.
  • Hay padres que se entrometen/involucran inapropiadamente o alienan/no involucran.
  • Demandas excesivas de su tiempo, amigos o comportamiento o, por el contrario, falta de orientación o estructura.
  • Experimentar rechazo o trato preferencial.
  • Animado a usar alcohol/drogas.
  • golpeado físicamente.

El abuso y la negligencia pueden afectar la capacidad de un niño para confiar en el mundo, en los demás y en sí mismo. Además, crecen sin un marco de referencia normal y saludable. Pueden desarrollar rasgos con los que luchan a lo largo de su vida adulta y que afectan a muchos. Es posible que no sepan vivir sin caos y conflicto (lo que se convierte en una forma de vida) y se aburran con facilidad (Lechnyr, 2020). Los niños privados de la infancia tienen que “crecer demasiado rápido”. Como resultado, se desconectan de sus necesidades y tienen dificultad para buscar ayuda (Cikanavicious, 2019). Los niños que son ridiculizados constantemente crecen para juzgarse a sí mismos con dureza, mentir y buscar constantemente aprobación y afirmación. Los niños pueden temer el abandono, pensar que no son dignos de amor/no lo suficientemente buenos, sentirse solos/incomprendidos. Como adultos, enfrentan dificultades para formar relaciones profesionales, sociales y románticas y son vistos como sumisos, controladores, abrumadores e incluso distantes en las relaciones (Ubaidi, 2016). Para adormecer sus sentidos, pueden abusar de las drogas o el alcohol y participar en otros comportamientos de riesgo (p. ej., conducción temeraria, sexo sin protección) (Watson et al., 2013).

Quizás lo más serio es que estos individuos continúan el ciclo desarrollando sus propios problemas de crianza y reforzando los impulsos disfuncionales (Bray, 1995). La conciencia de nuestros patrones disfuncionales pasados ​​y cómo afectan la forma en que pensamos y nos comportamos ahora es un primer paso fundamental.

  • Mencione una experiencia infantil dolorosa o difícil.
  • Reconoce que tienes poder sobre tu vida.
  • Identifique los comportamientos y creencias que desea cambiar.
  • Tenga confianza, establezca límites y practique no apegarse.
  • Encuentre una red de apoyo.
  • Busca ayuda psicológica.

Para padres:

  • Cura tus propias heridas.
  • Sea amable, honesto y abierto, y escuche.
  • Crear un ambiente de respeto, seguridad y privacidad.
  • Forme comportamientos saludables y practique la responsabilidad.
  • Brinde pautas claras e información fáctica.
  • Aprende a disculparte.
  • Sea amable con las burlas, el sarcasmo, etc.
  • Deje que su hijo cambie y crezca.
  • Hacer cumplir las reglas que guían el comportamiento, pero no regulan la vida emocional e intelectual de uno.
  • Pasar tiempo con la familia.
  • Sepa cuándo buscar ayuda.

Referirse a:

  1. Härkönen, J., Bernardi, F. y Boertien, D. (2017). Dinámica familiar y resultados del niño: descripción general de la investigación y preguntas abiertas. Eur J Población 33, 163–184. https://doi.org/10.1007/s10680-017-9424-6
  2. Xiao, A. (2014).Entorno Familiar y Bienestar Adolescente [blog post]Obtenido de https://www.childtrends.org/publications/the-family-environment-and-adolescent-well-being-2
  3. Dorrance Hall, E. (2017).4 razones por las que las lesiones familiares son tan dolorosas 4 razones por las que las lesiones familiares son más dolorosas que otras [blog post]Obtenido de https://www.psychologytoday.com/us/blog/consciente-communication/201703/why-family-hurt-is-so-painful
  4. Nelson, A. (2019). Comprender los síntomas de miedo y culpabilidad de las víctimas de abuso sexual infantil en terapia: interacción de la edad del joven, el tipo de perpetrador y el período de tratamiento. Tesis de honor, Universidad de Nebraska-Lincoln. 89. http://digitalcommons.unl.edu/honorstheses/89
  5. Gowman, V. (2019).Cuando los niños creen que ‘estoy equivocado’: el impacto del trauma del desarrollo en los sistemas de creencias y la identidad [blog post]Obtenido de https://www.vincegowmon.com/when-children-believe-i-am-wrong/
  6. Adelante, S. y Buck, C. (1989). Padres tóxicos: supere su legado de heridas y recupere su vida. Nueva York, NY: Bantam.
  7. Cikanavicius, D. (2019). El impacto traumático de ‘crecer demasiado rápido’ [blog post]Obtenido de https://blogs.psychcentral.com/psychology-self/2019/12/trauma-growth-up-fast/
  8. Al Ubaidi, BA (2017). El costo de crecer en una familia disfuncional. J Fam Med Dis Prev, 3(3): 059.doi.org/10.23937/2469-5793/1510059
  9. Lechnyr, D. (2020). Espera, ¿no estoy loco? !Adultos que crecen en hogares disfuncionales [blog post]Obtenido de https://www.lechnyr.com/codependent/childhood-dysfunction-family/
  10. Al Odhayani, A., Watson, WJ y Watson, L. (2013). Consecuencias del maltrato infantil. Canadian Family Physician Medecin de famille canadien, 59(8), 831–836.
  11. Bray, JH (1995). 3. Evaluación de la salud y el sufrimiento familiar: una perspectiva de sistemas intergeneracionales [Family Assessment]Lincoln, NB: Pruebas y mediciones de la serie Buros-Nebraska. Obtenido de https://digitalcommons.unl.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1006&context=burosfamily

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